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Ganadora del Premio Booker, El mar, el mar nos adentra en las reflexiones de un director de teatro que, al ultimate de su exitosa carrera, come to a decision recluirse en un pueblo de los angeles costa británica para escribir sus memorias.

Tras muchos años de trabajo y muchas sábanas revueltas en el ejercicio de amores desganados, el gran Charles Arrowby, famoso dramaturgo, director y figura destacada de las tablas londinenses, come to a decision retirarse de las candilejas para ir a un apartado rincón de los angeles costa británica y escribir sus memorias.

Al tiempo que huye de una tormentosa vida sentimental, el hombre se empeña en revivir su primera pasión amorosa por una mujer que los angeles vida ha convertido en un ama de casa escuálida, mientras l. a. presencia insomne del mar le devuelve todas sus obsesiones, los espectros del pasado, los fantasmas de sus errores y los angeles angustia de un futuro cansado.

Merecedor en 1978 del Booker Prize, El mar, el mar constituye un punto álgido de los angeles madurez narrativa de su autora, cuya prosa hipnótica nos envuelve aquí en un incesante torrente de imágenes, historias, personajes y reflexiones que resuenan en l. a. mente del lector como el rumor del oleaje al anochecer.

La crítica ha dicho...
«Peregrinos de l. a. lectura, perdidos en el árido desierto de las malas novelas: venid a Iris Murdoch.»
Andrés Ibáñez, ABC Cultural

«Uno de los más altos logros de l. a. literatura contemporánea.»
The manhattan evaluate of Books

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En aquella producción Wilfred Dunning, que habitualmente encarnaba a Sir Toby Belch, insistió de pronto en hacer el papel de Malvolio. Se lo enableí y fue una maravilla, pero estropeó l. a. producción. Lizzie y yo estábamos solos en el vestíbulo de una iglesia, con bastantes corrientes de aire, pero por alguna razón period lo único que entonces habíamos podido conseguir para ensayar. period una tarde de invierno y recuerdo que el lugar tenía luz de fuel. Lizzie (en el acto segundo, escena cuarta) llegó hasta �ella jamás habló de su amor». Entonces se detuvo, pareció que se ahogaba y no dijo más. Al principio creí que esa period su propia concept, sumamente eficaz, de cómo recitar el texto, y esperé a que siguiera. Ella se me quedó mirando. Después los ojos se le llenaron de lágrimas, unas lágrimas enormes y brillantes. Cuando me di cuenta de lo que ocurría empecé a reírme, reí más y más, y poco después Lizzie me imitó, riendo y llorando sin poder evitarlo. Y por esa risa también l. a. amé. period una buena chica, y lo sigue siendo. Siempre que pienso en Lizzie los angeles veo en pantalones de montar. Empezó a ganar cierta fama como personaje masculino crucial en las pantomimas de pequeñas ciudades de provincia. Por entonces period muy delgada, tenía aspecto de chico, con el cabello muy corto, y solía pasearse con botas. Su gran ambición, jamás realizada, period hacer el papel de Peter Pan. Fue (brevemente) muy apropiada para representar a una de las muchachas travestidas de Shakespeare. (Más adelante, Sidney l. a. dirigió en el papel de Rosalinda. ) Hice de ella una Viola lovely, pero su mayor éxito en aquella temporada histórica fue Puck. (En Romeo y Julieta tenía un papel mudo. No recuerdo quién hacía de Julieta, pero sí que no servía de mucho. ) Me conmovieron su amor y su excelente obediencia, pero por entonces yo estaba enredado con Rosina y veía a Lizzie como un duende esbelto, encantador y bastante infantil. Cada vez que nos encontrábamos yo me reía, y ella no tardaba en imitarme. Solíamos reírnos el uno del otro en los restaurantes y, de un modo súbito y misterioso, en los ensayos. No necesitaba escuchar de sus labios cuánto me amaba, aunque ella jamás, ni siquiera en los angeles primera ocasión, lo mencionó, lo cual me parecía elegante. Durante todo el Sueño su mirada radiante se posaba sobre mí, nuestras voluntades se amaban temblorosas. Ella comprendía y obedecía, y por más que (como me contó más adelante) supiera lo de Rosina, habitaba una especie de cielo de sufrimiento que, debo confesarlo, me proporcionaba cierta gratificación, que tal vez fuese un resplandor profético del amor que más adelante habría de sentir por ella. Por entonces me estaba cansando cada vez más de Rosina. En aquella producción del Sueño, Al Bull (un actor muy abnormal) signifyó con bastante torpeza el papel de Oberón, y lamenté no haberlo hecho yo mismo. �Esa gota había derramado el vaso de Lizzie lleno hasta el borde! Al ultimate de aquella temporada viajé a Estados Unidos, y siguió el terrible interludio en Hollywood y el primer fracaso con Fritzie Eitel.

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